


Escribo desde la brecha que parece separarnos del amor de Dios.
A un lado están tus preocupaciones del día a día, al otro la confianza plena en los brazos eternos que te sostienen.
A un lado están la enfermedad, los problemas y la confusión, al otro la fe que sana, resuelve e ilumina.
A un lado está la vida inmersa en ruido y miedo, al otro el silencio que guía y la música que recuerda que todo está bien.
Hay más en esta vida que la superficie. No solo estamos llamados a sobrevivir, estamos llamados a florecer.
La flor de loto nace en el fango. Nosotros en el camino.
Cada carta es un paso.
Camina conmigo.


Escribo desde la brecha que parece separarnos del amor de Dios.
A un lado están tus preocupaciones del día a día, al otro la confianza plena en los brazos eternos que te sostienen.
A un lado están la enfermedad, los problemas y la confusión, al otro la fe que sana, resuelve e ilumina.
A un lado está la vida inmersa en ruido y miedo, al otro el silencio que guía y la música que recuerda que todo está bien.
Hay más en esta vida que la superficie. No solo estamos llamados a sobrevivir, estamos llamados a florecer.
La flor de loto nace en el fango. Nosotros en el camino.
Cada carta es un paso.
Camina conmigo.

